Identidad Secreta

Antonio G. Iturbe, ese autor

Hoy me entero por la prensa de que un buen amigo me ha ocultado desde hace meses su condición de escritor. Se trata de Antonio G. Iturbe, subdirector de QUE LEER y una excelente persona. La foto que acompaña al post está realizada en lo alto del monte Sinaí en Egipto, durante un viaje que realizamos juntos el año pasado. Había otras fotos que poner, pero esta en concreto, robada durante un momento de la madrugada, me parecía más reveladora del caracter del escritor (Otra instantanea, realizada diez minutos después, le muestra en animada conversación con nuestro guía beduino y comiendo un bocata).

Como todo se termina sabiendo, me he enterado de la faceta de novelista de Toni y os dejo constancia de sus dos novelas. Primero la más reciente, Días de Sal, publicada por Belacqua:

DIAS DE SAL
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788496694972
Colección: LA OTRA ORILLA
Nº Edición:1ª
Año de edición:2008
Plaza edición: BARCELONA

Baldo es un product assistant, bien remunerado y en ascenso, en una gran agencia de publicidad. Una noche su vida se desmorona y se ve obligado a regresar a su barrio de origen, la Barceloneta. Allí arrancarán las pesadillas y sueños del protagonista en las que podemos vernos reflejados, quizá, nosotros mismos.

Y aquí está su ópera prima, Rectos Torcidos:

RECTOS TORCIDOS
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788408060949
Nº Edición:1ª
Año de edición:2005
Plaza edición: BARCELONA

Ladislao González está acogotado por problemas laborales y conyugales. Eso, y sus irrefrenables tripas, conforman su visión negra e irreverente de la sociedad en la que vive. Pero Ladislao tiene al fin un golpe de suerte: imprime libros en los rollos de papel higiénico y el invento se convierte en un éxito. Rectos torcidos es una novela trepidante sobre un pobre hombre, en la que tiene un papel fundamental el sentido del humor, a veces negro, siempre ácido, del narrador.

Se pueden comprar aquí y aquí. En cuanto las lea os cuento.
|

God's Spy, nº 2 en la lista Bookseller del Reino Unido

Menuda alegría que me ha dado hoy Juliette Ewers, directora de publicaciones de Orion Paperback en el Reino Unido con su email:

Dear Juan,
 
I thought you would like to know that God’s Spy has gone in to the Bookseller  Heatseekers Chart at No. 2, which is great!

¡Eso digo yo!
|

El día que conocí a Ken Follett (2ª Parte)

Ken Follett - Juan Gomez-Jurado

Todo lo que le rodea es desmesurado. Más de noventa millones de libros vendidos de toda su obra, de los cuales cinco y medio corresponden a ejemplares de Los pilares de la tierra vendidos en España. Medio millón de copias repartidas en cien tráileres de Un mundo sin fin, la continuación de su mayor éxito, dieciocho años después en la vida real y más de doscientos en la ficción. Diez días para agotar todas las copias. Cien periodistas que acuden a la presentación ayer en Vitoria. Y treinta minutos para charlar a solas con Ken Follett (Cardiff, 1949), un galés tranquilo, bon vivant, cuya canosa cabeza desprende por igual olor a Carolina Herrera y las historias que han cautivado a legiones de lectores.

-Volvemos a Kingsbridge, doscientos años después.
-Es excitante volver a la ciudad que imaginé como escenario ficticio de Los pilares de la tierra. Ahora todo ha cambiado, han pasado dos siglos y la ciudad ha crecido enormemente. Pero pronto surgirán problemas, odios y rencillas. Cuatro niños que juegan en el bosque asisten a una matanza por accidente, y eso desencadena una serie de hechos que cambiarán la historia de la ciudad.
-Más tejemanejes, tramas en la sombra? ¿Cree que hay tantas conspiraciones en la vida real como en sus novelas?
-En realidad, me quedo corto [sonríe y resopla].
-Lo que alimenta todos esos conflictos tiene mucho que ver con la religión. ¿Intenta decirnos algo?
-Sí y no. Los conflictos por las imposiciones de las creencias son importantes, aunque la novela no se limita a eso, sino a mostrar el enfrentamiento constante entre lo viejo y lo nuevo, como el hecho de que los monjes asegurasen que era una tontería lavarse las manos después de estar con un enfermo de peste (siguiendo la tradición griega), mientras que Caris, que ha conocido la manera arábiga, sostiene lo contrario.
-Me sorprende que cuando los personajes de su novela sostienen una posición absurda y errónea lo hacen hasta la muerte. ¡Son muy tercos!
-[Piensa durante unos segundos] Bien, a mí no me sorprende tanto. Conozco mucha gente como ellos.
-¿Está pensando en Tony Blair y en George Bush por casualidad? (Follett fue un gran amigo y defensor de Tony Blair en sus inicios, para luego convertirse en uno de sus mayores detractores. Tal vez por eso alza los ojos al cielo como pidiendo perdón por sus propios errores antes de responder)
-Godwin es un político muy moderno, en el peor sentido de la palabra. Nunca baso los personajes de mis novelas en personas reales, pero es cierto que Blair y Bush fueron una inspiración de las nefastas políticas de Godwin.
-Siempre ha estado resentido con Hollywood porque no le han ofrecido una película para «Los pilares...»
-Decía Hemingway que la mejor manera de tratar con Hollywood es acercarte a la frontera con California, arrojarles el libro por encima de la valla y que ellos te arrojen un saco con dinero, para después escapar corriendo. No me gusta nada en lo que se ha convertido el cine de hoy, pero si llegase alguien con una jugosa oferta la aceptaría gustoso. Aunque creo que Los pilares de la tierra resultaría mejor como serie de televisión que como largometraje.
-Eran muchos fans los que se sentirían decepcionados si la hubiera pifiado con este libro. ¿No le dio miedo?
-Estaba aterrorizado. Era un riesgo y una responsabilidad gigantesca. No pasa ni una semana sin que alguien me diga que Los pilares... es su libro favorito. Una continuación que no hubiese estado a la altura la habría deslucido enormemente.
-¿Cree que lo consiguió?
-Sí.
-Después de una novela como «Un mundo sin fin» (Jorge Casanova, en La Voz, la califica como su mejor historia, y lo suscribo), ¿cree que está en la cumbre de su carrera?
-Mmm... creo que aún tengo un par de sorpresas para usted [dice acercándose, cómplice].
-¿Esas sorpresas implican volver a Kingsbridge?
-Ahora estoy saturado de Edad Media, y voy a vivir un poco en el siglo XX, que es donde transcurre mi próxima novela. Pero creo que habrá una tercera parte de Los pilares... algún día.
|

El día que conocí a Ken Follett (1ª Parte)

Ken Follett - Juan Gomez-Jurado

Cuando este periodista pidió realizar la entrevista a Ken Follett, lo hizo con un miedo atroz. Leí Los pilares de la tierra con doce años y, tras hacerlo, decidí que quería ser escritor. He estudiado y reverenciado a Follett, imaginando qué le diría cuando por fin le conociese, y con temor de encontrarme con una persona desagradable o, aún peor, sin sustancia.

La primera impresión es la de un empresario, un multimillonario de chaqueta, corbata y tirantes, que lleva un reloj de oro que vale el equivalente al salario mínimo de un par de años de un trabajador español. Aún revolotea por su figura el brillo de los centenares de flashes con los que le han recibido los fotógrafos, con los que han acompañado cada gesto suyo durante la rueda de prensa. Se sienta en el sofá relajado, dueño de la situación, lleno de confianza en sí mismo.

Sin embargo, tras unos minutos de conversación, por debajo del traje hecho a medida en Saville Row descubro un hombre educado y campechano, con una risa ahogada de barítono, que suelta con reticencia, como temiendo salirse de su papel. Un tipo simpático, con el que merecería la pena ir a tomar unas cañas por el Franco.

Se muestra sorprendido y abre mucho los ojos cuando le leo algunas críticas -todas buenas- de su última novela. Sonríe como un niño grande cuando le pregunto qué se siente al ser el autor del libro más vendido el pasado año 2007 en tan solo ¡tres días de venta! «Sinceramente, nadie nos lo esperábamos. Nadie. Ni siquiera con el éxito de la anterior novela, ninguno de mis libros en ningún país se había vendido tan rápido», repite entre soñador y incrédulo.

Jack Builder

Le pregunto por Santiago de Compostela, un lugar que visitó Jack Builder, protagonista de Los pilares de la tierra. Confiesa que no ha estado nunca. Invierto algo del valioso tiempo de la entrevista en explicarle la distribución de la catedral de Santiago, su importancia histórica y su evolución como edificio. Escucha fascinado, con un brillo soñador en la mirada. «Debería usted ir -le digo entusiasmado-, tal vez se le ocurriese el argumento de una novela». Le doy mi tarjeta y me ofrezco a acompañarle. «Lo haré», promete.

¿Podemos atrevernos a soñar que la última parte de su trilogía medieval acontezca en Santiago de Compostela? No hay nada imposible...
|